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El
juego de los dardos se ha extendido a lo largo del Mundo gracias
a una serie de características que hacen de él un
juego único: el bajo precio del equipamiento necesario para
practicarlo, el hecho de que una diana puede ser instalada fácilmente
en cualquier sitio, el no haber casi requisitos sobre edad, sexo,
medidas físicas, potencia, etc para su práctica, ni
siquiera requiere una ropa especial, etc. Además pocas cosas
hay más divertidas que poder echar unas partiditas con tus
amigos mientras te tomas algo (bebe con moderación) a la
vez que también puedes conocer a otra mucha gente que comparte
tu afición a este deporte. En Steinlager tenemos nada más
y nada menos que 5 dianas: 1 para jugar con dardos de acero y cuatro
dianas electrónicas.
En esta sección queremos enseñaros un poco sobre los
dardos e invitaros a echar unas partiditas en nuestro bar, ¡os
retamos!
Inicio
de los dardos
El inicio del juego de los dardos se sitúa sobre la Edad
Media cuando los guerreros europeos no sabían qué
hacer entre batalla y batalla y encontraron una buena diversión
haciendo blanco en una corte transversal de un árbol cuyos
anillos naturales les servían para saber quién se
había acercado más al centro de la "diana".
Desde estos inicios los dardos fueron evolucionando aplicándose
reglas, jugándose en recintos cerrados y mejorando los materiales
utilizados.
Batalla medieval
Los
dardos van asentándose y expandiéndose por todo el
mundo británico
En libros de historia empieza a aparecer el término
"darts" cuando, por ejemplo, en el año 1530 unos
militares regalaron al rey inglés Enrique VIII un juego de
dardos ricamente adornado de piedras preciosas, o también
poco tiempo después, en 1620, los viajeros del Mayflower
disputaban en la cubierta partidas de dardos usando como diana las
tapas de los barriles de vino. Otro importante factor de expansión
del juego de los dardos fue las campañas imperialistas de
la Corona Británica; allí donde los ejércitos
ingleses se establecían surgían tabernas de ambiente
inglés con su característica diana.
Enrique VIII y Ana Bolena
Los
dardos en los tribunales
El momento más importante de los dardos, el momento en
que fueron reconocidos como un juego "respetable" fue
en 1908 en Leeds (Inglaterra). Por aquellos tiempos los juegos de
azar estaban prohibidos en los pubs ingleses y el dueño de
uno de ellos fue denunciado por el Estado por permitir el juego
de los dardos en su local. Dicho propietario demostró ante
el Juez que los dardos no eran un juego de azar, sino un juego de
habilidad. Para ello instaló una diana en el juzgado y realizó
una serie de tiradas, invitando al fiscal a que tratase de mejorar
sus puntuaciones, cosa que no pudo lograr, por lo que el juez le
declaró inocente y legalizó el juego de los dardos
en los pubs. A partir de este momento es cuando las dianas pasan
a ser parte importante de la decoración de todos los pubs.
Asentamiento
e internacionalización
En la década de los años 20 un periódico británico,
The News of the World, crea el primer campeonato oficial de dardos,
que en un principio sólo era para los londinenses pero a
los pocos años ya participaban gentes llegadas de todas partes
de la isla. Desde este entonces los dardos no han dejado de extenderse
por todo el Mundo: América, Europa, Asia... organizándose
en cada país sus propios campeonatos locales para seleccionar
a jugadores que representen a su nación en los campeonatos
internacionales.
Nuevas
modalidades
Los dardos han ido evolucinando, y la tecnología ha
querido hacer su práctica más cómoda y sencilla.
Desde hace no más de una década ha irrumpido con fuerza
la diana electrónica (los dardos en sí poquito han
variado, solo su peso y su punta). Ya no hay que sumar ni andar
anotando en una pizarra o un papel tus triples y dianas. Ahora estas
máquinas lo hacen todo por nosotros para que sólo
tengamos que concentrarnos en lo más importante: la puntería.
Bar Steinlager
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